Emily Juliana Nieto Flores, Mgtr. - Christian Vicente Medina Calle, Mgtr.
Para Ajila Enríquez et al. (2024) resaltan que el rol de enfermería en el manejo del ACV ha sido
ampliamente documentado, debido a que la evidencia demuestra que la implementación de protocolos
de enfermería estandarizados reduce los tiempos de atención, mejora la seguridad durante la
administración de trombólisis y disminuye la variabilidad clínica. Según Sánchez Zurita et al. (2022)
mencionan en los estudios europeos destacan que la vigilancia continua, la identificación precoz de
complicaciones y la coordinación multidisciplinaria bajo liderazgo de enfermería son factores
determinantes en la disminución de mortalidad y discapacidad post-ACV.
El tratamiento con activador tisular del plasminógeno (rt-PA) Alteplasa, es una estrategia terapéutica
eficaz, siempre que se administre dentro del tiempo establecido como una ventana terapéutica estricta y
bajo monitoreo intensivo. En este contexto, el rol del personal de enfermería es fundamental para
asegurar la eficacia y la seguridad del tratamiento (Patel & Bollu, 2025). La ausencia u omisión de
protocolos definidos puede aumentar el riesgo de complicaciones hemorrágicas, reacciones adversas y
errores en la administración del fármaco. Por ello, se hace necesario estructurar un protocolo de
enfermería estandarizado con el propósito de reducir riesgos que pueden ser altamente mortales.
Pese a esto y, en base a la verificación exhaustiva de las guías internacionales como las emitidas por la
American Heart Association y la European Stroke Organization, en Latinoamérica persisten brechas
significativas en la estandarización de protocolos locales de enfermería para la administración segura de
trombólisis intravenosa (Bover Freire, 2026). En Ecuador, no se dispone de protocolos unificados
específicos liderados por enfermería que integren tiempos críticos, monitoreo estructurado y prevención
sistemática de complicaciones. Esta situación genera variabilidad clínica y potencial incremento del
riesgo de eventos adversos.
En el siguiente apartado investigativo se tiene como principal objetivo diseñar un protocolo de enfermería
basado en evidencia científica actualizado (2023–2024) para el manejo seguro de la trombólisis
intravenosa en pacientes con ACV isquémico.
DESARROLLO
Según los autores S. Zachrisson et al. (2026) mencionan que la terapia de alteplasa es considerada
como una de las alternativas terapéuticas de primera línea en el manejo de pacientes con cuadros de
ACV de tipo isquémico, debido a que actúa como un potencial anticoagulante dentro de las primeras 4.5
horas de su evento inicial; dentro de este tiempo actúa de forma beneficiosa para evitar complicaciones
secuelares en pacientes isquémicos.
Serna Corredor et al. (2022) presentaron un estudio investigativo donde tiene como objetivo presentar
evidencia científica sobre el uso de la alteplasa en cuadros de ACV isquémicos como terapia de
reperfusión sanguínea a causa de este evento desde la teoría a la práctica. La metodología aplicada es
de tipo exploratoria investigativa con una muestra de 843 pacientes donde a los 420 de ellos se le
administró alteplasa; los resultados muestran que se asoció el alteplasa con una mejoría clínica y un
pronóstico favorable permitiendo al paciente presentar cuadros favorables sobre su recuperación
posterior al evento. En conclusión, la alteplasa es un fármaco anticoagulante que ayuda a mejorar las
isquemias presentes en ACV pero siempre y cuando su administración sea dentro de las 4,5 horas
posteriores al evento generado.
En la investigación realizada en la revista Journal's sobre la eficacia y seguridad de la alteplasa IV para
el ictus de inicio desconocido en pacientes con tratamiento antiplaquetario previo, en ello se aplicó una
metodología en base de ensayos sobre la alteplasa en 780 pacientes con isquemia por ACV y con ello
se identificó resultados favorables en la reducción de complicaciones seculares producto de isquemia
cerebral, mostrando un índice de mortalidad de 1,2%, a diferencia con un grupo menor donde no
recibieron el tratamiento oportuno dentro de las 4,5 horas del evento su incidencia era del 4,9% (Yuma
Shiomi, 2025).
Según Hernández Ruiz et al. (2024) desarrolló una investigación sobre el impacto que tiene el uso de la
terapia fibrinolítica intravenosa en ictus isquémico por ACV, en ello se realizó un estudio descriptivo
longitudinal donde se hizo un seguimiento desde el aspecto clínico, asociación de factores de riesgos y
factores demográficos durante octubre 2011 – marzo 2016; en ello se logra identificar que el 50% de los
pacientes tuvieron una mejoría clínica dando una alta incidencia en la progresión de la enfermedad
reduciendo la incidencia de morbimortalidad en los pacientes con ACV.
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Vol.8 No.1, ISSN 2600-5832, junio, 2026