Karina del Rocío Domínguez Muñoz, Est - Kevin Bryan Flores Merchán, Mgtr.
respiración profunda y controlada permite disminuir la activación del sistema nervioso simpático,
favoreciendo la reducción del estrés y la ansiedad” (ARCOS, 2025), lo que contribuye al equilibrio
fisiológico del paciente antes de la cirugía.
Entre las técnicas más utilizadas se encuentran la respiración diafragmática, la respiración pausada y la
respiración consciente. Se ha señalado que “la respiración diafragmática promueve una ventilación más
eficiente, disminuye la tensión muscular y genera una sensación de calma en el paciente” (MARTEL, 2021).
Además, se ha destacado que “las técnicas de relajación y respiración fortalecen la autorregulación
emocional, incrementan la sensación de control y reducen la percepción de amenaza asociada a la cirugía”
(LOZA, 2022), elemento clave para disminuir la ansiedad anticipatoria.
La evidencia también muestra que la integración de educación preoperatoria y técnicas de respiración
favorece la adaptación emocional del paciente. Se ha mencionado que “la educación y orientación
brindadas por enfermería, junto con la enseñanza de técnicas de respiración, disminuyen la incertidumbre
y favorecen una mejor adaptación emocional del paciente antes de la cirugía” (RODRIGUEZ PALACIOS,
y otros, 2025). De igual manera, se ha reportado que “la práctica regular de técnicas de respiración
controlada favorece la reducción del cortisol, mejora la oxigenación tisular y promueve un estado de
equilibrio fisiológico” (Pilapanta, Lema Yucailla, & López Rios, 2025), lo que respalda su impacto positivo
en el bienestar integral.
En el plano cognitivo-emocional, se ha evidenciado que “las técnicas de respiración contribuyen a reducir
los pensamientos negativos y la anticipación ansiosa, facilitando una mayor estabilidad emocional antes
del procedimiento quirúrgico” (RAMIREZ, 2020). Se ha observado que “los pacientes que reciben
intervenciones de relajación y respiración reportan mayor sensación de calma, seguridad y confianza frente
al procedimiento” (HUMBERTO, 2023), fortaleciendo su preparación psicológica.
Desde el enfoque humanizado del cuidado, se ha descrito que “el cuidado de enfermería no solo debe
centrarse en los aspectos físicos del paciente, sino también en el apoyo emocional, identificando y
abordando la ansiedad de forma temprana” (SALOME, 2023). En este marco, la aplicación de técnicas de
respiración por parte del personal de enfermería representa una intervención coherente con la atención
centrada en el paciente. Se ha resaltado que “la sistematización de intervenciones no farmacológicas,
como la respiración controlada, fortalece la calidad del cuidado y mejora los resultados emocionales del
paciente quirúrgico” (ELIZABETH, 2023).
La ansiedad preoperatoria no solo impacta al paciente, sino también al entorno asistencial. Se ha
informado que “la presencia de ansiedad elevada en el paciente preoperatorio incrementa la carga
asistencial, dificulta la comunicación terapéutica y puede interferir en la preparación adecuada para la
cirugía” (GABRIELA, 2023). En este sentido, “la respiración consciente permite disminuir la hiperactivación
emocional, favoreciendo la calma y el control de las respuestas fisiológicas asociadas a la ansiedad”
(ELIZABETH, 2023), facilitando una interacción más efectiva entre el paciente y el equipo de salud.
Además, se ha mencionado que “los pacientes que practican técnicas de respiración guiada presentan
una mejor adaptación emocional al ambiente quirúrgico y una disminución significativa de la ansiedad
anticipatoria” (JOMAIRA, 2024). También se ha señalado que “la combinación de información clara,
acompañamiento emocional y técnicas de respiración contribuye a disminuir la incertidumbre y el miedo
en pacientes prequirúrgicos” (CHISAG, 2024), consolidando un enfoque integral del cuidado.
Desde la práctica profesional, “la aplicación de intervenciones no farmacológicas orientadas a la relajación
y respiración refleja una atención centrada en el paciente y en la humanización del cuidado” (YADIRA,
2024). Se determino que “los pacientes que reciben apoyo emocional mediante técnicas de respiración
refieren mayor satisfacción con la atención de enfermería y una experiencia quirúrgica más positiva”
(FABRICIO, 2024). Se ha considerado que “la integración de estrategias no farmacológicas, como la
respiración controlada, en los planes de cuidado contribuye a una atención más segura, eficiente y basada
en evidencia” (MILENA, 2024), reforzando su pertinencia en la práctica clínica.
A pesar de la evidencia disponible, en el contexto de la provincia de Santa Elena se identifica una limitada
producción científica reciente que analice estas técnicas desde la perspectiva formativa de los estudiantes
de enfermería y su potencial incorporación futura en la práctica profesional. Esta brecha justifica el
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Vol.8 No.1, ISSN 2600-5832, junio, 2026