Allison Mora Medina, Mgtr. - Jholenny Garces Orrala, Mgtr. - Rodrigo José Cortez Méndez, Esp.
implementation, and evaluation of training activities carried out through technological simulators. The
objective of this study was to design and preliminarily validate a methodological manual for the use of
technological simulators in the UF Simulation Clinic, aimed at strengthening teaching-learning processes
in technical nursing education.
The research was conducted under an educational technological development approach with a descriptive
scope. The process comprised four phases: planning and definition of objectives, design and construction
of the proposal, technical review, and preliminary validation through expert judgment. Three nursing
instructors with experience in clinical training and simulation participated in the study, evaluating the clarity,
relevance, organization, and applicability of the manual.
As a result, a methodological manual was developed, structured into ten chapters focused on the use of
clinical simulators, management of control software, planning of simulation sessions, design of clinical
scenarios, debriefing processes, assessment of student performance, safety, and good teaching practices.
The preliminary validation showed a favorable assessment of the evaluated criteria and made it possible
to identify opportunities for improvement related to the expansion of clinical cases, the strengthening of
debriefing guidelines, and the incorporation of assessment instruments.
It is concluded that the methodological manual constitutes a tool with the potential to promote the
standardization of clinical simulation processes and strengthen technical nursing education. It is
recommended to continue with its implementation and evaluation in real educational contexts in order to
determine its impact on the development of clinical competencies and the quality of training processes.
INTRODUCCIÓN
La educación en enfermería ha experimentado importantes transformaciones durante las últimas décadas
como respuesta a las crecientes demandas de los sistemas de salud, la complejidad de los escenarios
asistenciales y la necesidad de garantizar una atención segura y de calidad. En este contexto, las
instituciones de educación superior han incorporado metodologías innovadoras que permitan fortalecer el
desarrollo de competencias clínicas, técnicas y actitudinales en los estudiantes antes de su contacto
directo con los pacientes. Entre estas estrategias, la simulación clínica se ha consolidado como una de las
herramientas más relevantes para el proceso de enseñanza-aprendizaje en las ciencias de la salud, debido
a su capacidad para recrear situaciones clínicas en entornos controlados que favorecen la adquisición de
conocimientos, habilidades y destrezas profesionales (Benner, 2001; Tobón, 2013).
La simulación clínica constituye una metodología educativa activa que permite a los estudiantes participar
en experiencias prácticas diseñadas para reproducir situaciones reales de atención sanitaria. Su aplicación
favorece el desarrollo del razonamiento clínico, la toma de decisiones, la resolución de problemas y la
integración de conocimientos teóricos con habilidades procedimentales. Asimismo, proporciona un entorno
seguro en el que los errores pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje sin comprometer la
seguridad de los pacientes, aspecto especialmente relevante en la formación inicial de profesionales de
enfermería (Pinargote-Chancay et al., 2024).
El avance tecnológico ha impulsado la incorporación de simuladores de baja, mediana y alta fidelidad en
los programas académicos de enfermería. Los simuladores de baja fidelidad permiten el entrenamiento de
habilidades psicomotoras específicas, como la administración de medicamentos, canalización venosa,
sondajes y otros procedimientos básicos. Por su parte, los simuladores de mediana y alta fidelidad facilitan
la recreación de escenarios clínicos complejos mediante respuestas fisiológicas programadas, permitiendo
a los estudiantes enfrentarse a situaciones similares a las que encontrarán durante su ejercicio profesional.
Esta diversidad de recursos tecnológicos ha ampliado significativamente las posibilidades pedagógicas de
la simulación clínica y ha fortalecido su contribución al aprendizaje basado en competencias (Pastuña-
Doicela et al., 2023).
Diversas investigaciones han evidenciado que la simulación clínica contribuye al fortalecimiento de
competencias técnicas, comunicacionales, éticas y de trabajo colaborativo, además de incrementar la
confianza, la seguridad y la preparación percibida por los estudiantes para afrontar situaciones clínicas
reales. Del mismo modo, la utilización de escenarios simulados favorece la integración de procesos de
reflexión crítica mediante estrategias como el debriefing, considerado uno de los componentes
fundamentales de la simulación clínica contemporánea. A través de este proceso, los participantes
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Vol.8 No.1, ISSN 2600-5832, junio, 2026