Dennys Doylet Bajaña, PhD (c) - Ileana Doylet Bajaña, MSc - Jairo Castillo Gaona, PhD (c)
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Vol.13 No.2, ISSN 1390-9681, agosto, 2025
vez alimenta la delincuencia y la descompensación social.
Se puede concluir que la falta de educación y el abandono escolar en el individuo, limitan las capacidades
de los individuos, lo que genera una carencia en la formación del ser humano, limitándolo y
restringiéndolo a pocas oportunidades laborales, lo que a su vez provoca el desempleo y dificultando la
posibilidad de llevar una vida digna. Las privaciones económicas impulsan a optar por alternativas para
obtener ingresos, lo que a menudo los lleva a involucrarse en actividades ilícitas o antisociales como
mecanismo para poder satisfacer sus necesidades básicas.
La cultura
La cultura también desempeña un rol importante en la comisión de delitos dentro de la sociedad. Según
(Nicolás, 2014) la cultura se especifica como el conjunto de comportamientos que tienen su distinción
entre las diferentes comunidades o grupos sociales, abarcando creencias, hábitos de vida e identidad.
En todo caso, la cultura resalta los diversos comportamientos que puede tener un individuo, respecto a
su entorno social de convivencia (Hikal, 2012) argumenta que la cultura influye desde el nacimiento del
individuo, moldeando su percepción del mundo y su respuesta a situaciones sociales.
Por otro lado, es importante considerar que la cultura puede ser considerada como un factor de riesgo en
distintas civilizaciones. En tal razón, comprender la cultura de una comunidad es importante, para poder
abordar las características subyacentes en la comisión de la comisión de delitos en determinadas
comunidades y de esta forma se puedan desarrollar mecanismos de protección de derechos que sean
culturalmente sensibles y efectivos, sin transgredir los derechos humanos y se ajusten a las creencias
comunitarias, como por ejemplo en los casos de aplicación de la justicia indígena (Regalado, 2012)
Del mismo modo, (Zabala, 2014) señala que la cultura tiene influencia en la aparición de
comportamientos antisociales en las personas. En todas las culturas siempre van a existir individuos
que sientan inclinación a ciertas conductas antisociales, lo que conlleva su integración a subculturas que
fomentan comportamientos delictivos, como las ya mencionadas pandillas.
En todo caso, al ya conocer que las culturas reflejan el entorno social en el que tradicionalmente viven
los individuos, estas tienen una contribución significativa que determina ciertas conductas o hábitos que
degeneran la sociedad. Sin embargo, es indispensable reconocer que no todas las personas de una
comunidad se encuentren relacionadas en el cometimiento de actos delictivos, por el contrario, es de
suma ayuda el poder identificar que quienes se encuentran más propensos a inducirse a estas conductas,
son todos aquellos individuos que tienen problemas estructurales en la sociedad, como por ejemplo, el
escaso o nulo acceso a la educación, falta de oportunidades laborales y carencias económicas, siendo
estos factores determinantes en el aumento de las probabilidades que involucran al individuo al camino
de la delincuencia.
La familia
El factor más determinante en la vida de un ser humano desde su nacimiento es la familia, siendo el vínculo
por consanguinidad que une a las personas. Cuando este vínculo carece de solidez en principios
morales y valores, el tejido social tiende a debilitarse o finalmente a quebrantarse. Dentro del núcleo
familiar, las carencias pueden afectar negativamente el desarrollo de los niños y adolescentes, quienes, al
verse envueltos en un entorno familiar disfuncional, contraen escasez de valores y los impulsa a recurrir
a nuevos entornos sociales como, por ejemplo, las subculturas de las pandillas, en donde de cierta
manera suelen verse identificados con individuos que pudieron pasar por un escenario similar.
Relativamente, esta situación se debe a un inadecuado desarrollo de la personalidad, provocado por la
ausencia de buenas costumbres y valores morales, lo que da lugar a la difusión de personalidades
agresivas y violentas (Rivera, 2023).
Nicolás (2014) sostiene que, la integración adecuada de un niño o adolescente en la sociedad, así como
de la convivencia y respeto de las normas sociales, depende en su mayor parte de la familia. Por lo
tanto, en familias en donde prevalecen ambientes negativos en donde los padres suelen verse vinculados
a problemas de alcohol o drogas, la integración de los hijos en la sociedad, tiende a ser
considerablemente más complicada.