Resumen

En estas líneas, el autor plantea una reflexión sobre la formación de lectores, y se sostiene la idea de que formar lectores, es formar ciudadanos más que cultos, sí ciudadanos libres, porque eso es la cultura lectora, saber crecer. La lectura, como eje mediador entre el saber que de ella emana, y la cultura que refleja, es una situación de pragmatismo; leer sirve ante todo para superar la doctrina del desencanto, y para ser menos pasivos. Leer es comprender y escribir es trascender, más cuando se aspira a entrar en el mundo del conocimiento y no solo de la información. En este trabajo se llega a la conclusión que educar para formar lectores depende mucho del grado de voluntad del docente y de ese encanto del alumno por superarse constantemente. En el presente artículo se exponen algunas condicionantes para entender desde el punto de vista didáctico el valor de formar lectores y escritores competentes desde la clase lengua y literatura. La importancia del trabajo radica en que a partir del adecuado empleo de la actividad de lectura y escritura se formen sujetos competentes.